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Hipotecas multidivisa un nuevo problema para los clientes

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Las hipotecas multidivisa se están convirtiendo en un escándalo parecido al de las preferentes. Pero, la denuncia no ha llegado a trascender en los medios de comunicación. Esta situación, cambiará a raíz de la primera sentencia del Tribunal Supremo sobre estos complejos productos financieros reconociendo que estamos ante productos cuyos riesgos exceden de los que tienen los préstamos hipotecarios convencionales y que las no se informa de forma adecuada sobre ellos.

Una hipoteca multidivisa parece un simple préstamo con garantía hipotecaria en el que concurre una diferencia esencial: no coincide la moneda entregada en concepto de préstamo (euros) y la moneda a la que queda indexado el préstamo en la propia escritura; normalmente yenes o francos suizos. Por este cambio, el hipotecado, que además tiene en el euro su moneda funcional (en la que percibe sus ingresos y paga sus gastos ordinarios) tendrá que pagar el contravalor en euros del importe fijado en la divisa. Que, además, variará en función de la evolución que tenga el tipo de cambio euro/divisa.

En la actualidad hay miles de ciudadanos sepultados bajo las hipotecas multidivisa. No se trata de “listillos” o “especuladores” de esos de los que se dice, de forma algo insolidaria, que “quieren duros a pesetas”, no, muy al contrario, como sucedió con las preferentes se trata de todo tipo de personas, sobre todo, funcionarios. En definitiva, colectivos completos de ciudadanos, que cuentan normalmente con sueldos y nóminas seguras pero con nulos conocimientos financieros, a los que los bancos se dirigieron para vender este producto que ha resultado ser tan tóxico como las preferentes.

El gancho siempre era el mismo. El ahorro que la hipoteca multidivisa suponía en el tipo de interés a pagar. El Libor (tipo de interés al que se referencian las divisas) rondaba por aquella época el 1%, mientras que el Euribor había alcanzado las cimas más altas de la historia, llegando a estar el 5%. El problema radicaba, en lo que los bancos no contaban. Por un lado la mayoría de los hipotecados desconocían que la fluctuación de la divisa no sólo afectaba a la cuota, sino que también impactaba en el capital prestado, así el saldo vivo en euros, que se correspondía con la cantidad prestada, se recalculaba diariamente en función de la evolución del tipo de cambio al que se hubiese indexado el préstamo.

El otro punto esencial del que tampoco se informó , fundamentalmente porque era una información que no llegaba ni tan siquiera a las sucursales, era que el euro estaba siendo muy cuestionado por los mercados y que todas las entidades financieras mundiales estaban anticipando la más que probable revalorización de las divisas que servían de referencia: principalmente el yen y el franco suizo.

Se puede afirmar que los que se hipotecaron en divisas en aquellos años lo que hacían realmente era una apuesta contra todo el mercado. Apuesta que obviamente se nos presenta como una locura si afecta a personas que sin ser expertas están viendo comprometida la vivienda en la que residen con sus familias.

Por suerte, el Tribunal Supremo ha sentado doctrina y reconoce que una hipoteca multidivisa es un producto financiero derivado muy complejo sometido a las obligaciones de información recogidas en la Ley del Mercado de Valores y que impone a los bancos la obligación de cuidar de los intereses de sus clientes como si fueran propios. Esta obligación significa que los bancos tendrían que haber informado de manera inmediata de las previsiones que había sobre la evolución de los tipos de cambio. De haber contado con dicha información ningún ciudadano en sus cabales habría aceptado suscribir una hipoteca multidivisa.

Aunque en el caso particular del juicio, el Alto Tribunal no ha dado la razón al reclamante, que parecía conocer los riesgos que entrañaban las hipotecas multidivisa, sí que arroja un poco de luz a todas aquellas familias atrapadas en una de estas trampas financieras que los bancos se han dedicado a sembrar en los pasados años.

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