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Los bonos convertibles

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Primero fueron las cláusulas suelo, luego las acciones de Bankia y las preferentes, las hipotecas multidivisa… La banca no deja de sorprender —en el mal sentido— a sus clientes vendiendo productos tóxicos que les han hecho perder millones de euros. Otro de esos productos son los bonos convertibles.

El Tribunal Supremo ya ha comenzado a emitir sus primeras sentencias contra este tipo de producto y obliga a las entidades a devolver todo lo que hayan cobrado de más por este motivo.

¿Qué son los bonos convertibles?

Un bono convertible es un activo de renta fija con la peculiaridad de que es posible convertirlo en acciones de la empresa. La diferencia entre los bonos convertibles y los bonos canjeables, es que los primeros se convierten ante una necesidad de ampliación de capital.

Los bonos convertibles solo pueden ser emitidos por entidades privadas ya que las públicas no pueden financiarse mediante este tipo de acciones, debido a que no pueden emitir acciones.

La clave está en si la acción es voluntaria

Existen dos tipos de bonos convertibles:

  • Bonos convertibles obligatorios: en este caso no será un producto de renta fija, sino de renta variable. Este no debería ser un producto atractivo para nadie, pues la mejor forma de tener acciones es comprándolas directamente.
  • Bonos convertibles voluntarios: Será el titular quien decida, llegado el momento, si quiere o no convertir sus bonos en acciones. Mientras no ejerza su derecho de cambio, el bono seguirá siendo igual, el comprador recibirá los pagos y el vencimiento nominal.

Los bonos convertibles en ejemplos

Pongamos como ejemplo un comprador que invirtió 1000 euros en bonos convertibles de una compañía a 20 euros por acción a 3 años y recibe el 5% de interés. Esto significa que recibirá 50 euros cada uno de los 3 años, lo que hacen un total de 150 euros. Pasados esos 3 años el comprador puede decidir recuperar sus 1000 euros o recibir 50 acciones de la empresa (el resultado de dividir 1000 entre 20).

Si en el momento de la finalización, las acciones cotizan por debajo de los 20 euros, el comprador debería optar por recuperar su dinero. Si quisiera las acciones las compraría directamente porque están por debajo del precio que tenían en el momento de comprar los bonos.

En cambio, si las acciones cotizan por encima de los 20 euros, sí que será una buena idea cambiar el dinero por las acciones. Y, una vez recibidas, decidir si quedarse con ellas o venderlas.

El problema con los bonos convertibles es que nunca se dio la opción de cambiar. Se obligó a los compradores a cambiar, en algunos casos de forma forzosa, con el único fin de recapitalizar a la entidad y haciendo perder, en algunos casos, hasta el 40% de la inversión inicial.

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